Hands

dijous, 31 de maig de 2012

“Las chicas no ven la desigualdad hasta que llegan al mercado laboral”


En la Red es el simpático dibujo de una chica con gafotas que dice lo que piensa sin remilgos para que las jóvenes tomen conciencia y reflexionen sobre sus relaciones sentimentales con el fin de que estas sean sanas y no se conviertan en el paso previo de la violencia de género. Ianire Estébanez ha participado en el primer Congreso Nacional de Violencia de Género organizado por la Asociación Clara Campoamor.
Pregunta. “Quien maltrata no es un ogro odioso y peludo al que se ve venir desde lejos del miedo que da”. Dicho por usted en su blog. ¿Quién es la persona que maltrata?
Respuesta. Es algo mucho más personal que un ogro que te encuentras por la calle. La idea que tenemos de la violencia es que es súper agresiva y clara. Te da un puñetazo, y, seguido, surge el comentario de “cómo le dejas que lo haga”. Es el extremo, pero lo que se nos olvida es que un maltratador es una persona a la que quieres y la que te dice que te quiere.
P. Aunque una chica sepa que un tortazo es violencia de género, pero ¿los jóvenes reconocen todas sus manifestaciones?
R. No es fácil verlo, puedes confundir y perdonar, pensar que ha habido un momento en que me ha tratado mal pero luego mira que bien me trata… Esa mezcla es lo que ocurre normalmente, entra en juego el amor, una especie de virus, el amor ciego. Se va confundiendo, poco a poco se va normalizando, dejas de ver cosas que desde fuera sí se ven. Desde el exterior nos parece bastante fácil identificar que un novio es demasiado celoso, dominante, o que se está pasando. Pero cuando estamos dentro, infectadas con ese virus, no. Quizás necesitamos hacer más caso a nuestro entorno.

En la Red, aunque hay más imágenes femeninas, hay más opiniones masculinas."
P. ¿Es habitual esa confusión?
R. En chicos y en chicas se escucha con mucha frecuencia esa idea de amor romántico, frases como “por amor lo tengo que hacer todo”, “ya conseguiré que me empiece a tratar bien”… Hay chicas que se dan cuenta, que dejan una relación porque se dan cuenta de que su yo se está desintegrando y que dicen basta aunque eso suponga perder algunas cosas buenas que sí aporta la relación. En la primera investigación que realizamos, el 25% percibía siempre estas señales, pero el resto tenía dificultades.
P. ¿Cuáles son las señales que no ve el 75% restante?
R. La pérdida de amistades, de aficiones propias, el no poder hacer cosas sin justificarse en todo momento, que él cambie la forma de vestir de ella o que le diga cómo tiene que pensar. O los celos, eso también nos tiene que llamar la atención, porque, aunque pensemos que son buenos, son el detonante de los actos más agresivos y suelen ser uno de los principales argumentos de un asesinato.
P. Las encuestas apuntan a que las generaciones jóvenes reproducen roles sexistas. ¿Observa un retroceso?

Las chicas están entrando en el rol de ser muy femeninas para ser aceptadas"
R. Venía pasando, pero se está perpetuando. El chico que no esté cortado por el patrón de lo que se considera un tío duro queda relegado, como el sosaina, el pagafantas. Las chicas están entrando en el rol de ser muy femeninas para ser aceptadas. Y entienden que para eso tienen que ser muy sexys y algo sumisas. Al final sí veo una especie de retroceso en los derechos de las chicas. Antes, la gente de mi generación, en la adolescencia no se diferenciaba mucho entre chicos y chicas, ahora sí. Ahora necesitan diferenciarse claramente, es como si estuvieran reforzadas esas posiciones distantes. Eso sí, la masculinidad está muy integrada desde la infancia en los chicos, que toman más la palabra, son más activos. La sumisión de las chicas también se gesta desde la infancia, son más cautas, esperan y se suman a la opinión del resto.
P. Hoy en día, si pregunta a cualquier chica, no se siente la desigualdad.
R. El entorno educativo tapa bastante las desigualdades. Nos van educando como si realmente tuviéramos las mismas oportunidades, pero, cuando llegamos al mercado laboral, nos encontramos con que no se nos valora como a ellos. Las mujeres de otras generaciones eran más conscientes de las desigualdades porque estas eran más claras: no podían abrir una cuenta de banco sin permiso del marido. Ahora no. De primeras lo identificas como un problema que te ha ocurrido como persona, hasta que te das cuenta de que ha pasado a más gente que lo que tiene en común que son mujeres. Hasta entonces no te das cuenta de que no ha sido algo personal porque no valías, sino algo social a lo que no has dado importancia hasta ahora.
P. ¿Son las redes sociales la manera directa de concienciar a la juventud?
R. Es la forma en la que ellos se relacionan. Las utilizan para dar una imagen, en el caso de las chicas, una imagen sexy. Yo creo que hay que utilizarlas para tomar la palabra, porque favorece el empoderamiento. En la red, aunque hay más imágenes femeninas, hay más opiniones masculinas.

dimecres, 30 de maig de 2012

La vuelta al hogar no es saludable para las mujeres


El modelo tradicional de género enferma, defiende Itziar Abad con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres.


Malestar, depresión, ansiedad, somatizaciones, dolores, fibromialgia, fatiga crónica, colon irritable… El modelo tradicional de género enferma a las mujeres. Las encasilla en el rol de ‘madresposa’ y les exige una dedicación casi exclusiva a las tareas domésticas y de cuidado de la familia. La entrega al trabajo reproductivo (socialmente infravalorado y no remunerado) las mantiene en el espacio privado y limita su presencia en el espacio público, lo que dificulta que tejan relaciones y apoyos sociales. También enferma a los hombres, al empujarles a conductas riesgosas para demostrar su dominio y fortaleza.
A lo largo del siglo XX, el modelo tradicional de género subvirtió, gracias a la incorporación de las mujeres a la educación, al mercado laboral y a la vida pública. Sin embargo, los roles de género continúan vigentes hoy en día, si bien de un modo menos rígido.
Sara Velasco: “El modelo igualitario de género supone una protección para la salud, ya que la vulnerabilidad de género procede, en última instancia, de las relaciones de poder y de las contradicciones entre los ideales sociales y los personales”
Los hombres están lejos de asumir de manera equitativa las tareas domésticas y de cuidados, de tal forma que las mujeres que realizan un trabajo productivo (socialmente reconocido y remunerado) tienen que hacer frente a lo que se denomina ‘doble jornada laboral’, que minimiza su tiempo personal y de ocio y deteriora su salud. Además, para poder compatibilizar los trabajos productivo y reproductivo, son muchas las que se acogen a bajas y a reducciones de jornada, con el impacto en términos profesionales y económicos que eso conlleva.

Por su parte, muchas mujeres mayores siguen dedicadas a las tareas de crianza y de cuidados que han desempeñado durante toda su vida. Tras criar a las hijas y a los hijos, vuelven a criar a las nietas y a los nietos. Puede darse, incluso, que en alguna etapa también tengan que cuidar a su marido enfermo o a familiares dependientes de mayor o menor cercanía: madre o padre, hermanas o hermanos, suegra o suegro, etc. Esto acarrea, en ocasiones, un estrés y una presión que conduce a las mujeres mayores a situaciones de enfermedad grave, como el ‘síndrome de la abuela esclava’, “una de las pandemias más sufridas por las mujeres en el siglo XXI”, según el cardiólogo Antonio Guijarro.

Las jóvenes tampoco están a salvo de las consecuencias del modelo tradicional de género. “Puede que no exista en ellas una dependencia socioeconómica o una posición socialmente subordinada y que, sin embargo, en la esfera íntima se estén reproduciendo patrones afectivos tradicionales, los cuales originarán actitudes de vulnerabilidad de género”, señala Sara Velasco, médica y psicoanalista.
En época de crisis económica, las mujeres se encuentran en una posición de especial vulnerabilidad debido, precisamente, a la persistencia de los roles y estereotipos de género y al distinto lugar que mujeres y hombres ocupan en la sociedad. Ante el miedo y la incertidumbre generalizada acerca del futuro laboral, existe el riesgo de que el sexismo resurja con virulencia y que, en consecuencia, los hombres sean preferentes a la hora de conservar el empleo y las mujeres vuelvan a quedar relegadas al ámbito doméstico y familiar.
Los gobiernos no garantizan la sostenibilidad de la vida, y menos en época de crisis, función primordial que corre el peligro de volver a recaer exclusivamente en los hogares y, dentro de ellos, en las mujeres
De momento, los recortes presupuestarios efectuados por los gobiernos con la excusa de hacer frente a la crisis han afectado seriamente a las políticas sociales. Así, han sufrido recortes sectores como la sanidad, la educación o la igualdad, fuertemente feminizados, lo que ha supuesto la precarización y el aumento del desempleo femenino.
Por otro lado, el sector público ha dejado de ofrecer servicios relacionados con las tareas de cuidado o educativas, que han vuelto a recaer principalmente sobre las mujeres. Este hecho les exige centrarse en su rol de madre/cuidadora en lugar de hacerlo en la búsqueda de empleo o en especializarse para partir de una posición más competitiva en tiempos mejores.
En su búsqueda por recuperar las tasas de acumulación de capital, los gobiernos están atacando las condiciones de vida de las personas y no garantizan la sostenibilidad de la vida, función primordial que corre el peligro de volver a recaer exclusivamente en los hogares y, dentro de ellos, en las mujeres.
Es más; hay políticos que ya nos han advertido de que trabajarán explícitamente para que así sea. Javier Arenas, presidente del PP de Andalucía, declaró hace un par de meses que apoyará “todas las políticas relativas a la mujer” que ponga en marcha el Gobierno español y que persiguen “recuperar los valores familiares que, desde que la mujer trabaja, se han perdido”. “Cuando esas feministas vuelvan a estar cómodamente en su casa, educando a sus hijos y cuidando de sus familias, nos lo agradecerán”, dijo Arenas.
Hoy, 28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, me gustaría alertar de que, de continuar así, se desandará el lento y fatigoso camino avanzado hacia la igualdad de oportunidades y de trato de mujeres y hombres y hacia la justicia social. Además, el enfermizo modelo tradicional de género se impondrá de nuevo, en lugar de dar paso al modelo de género igualitario, “que supone una protección para la salud, ya que la vulnerabilidad de género procede, en última instancia, de las relaciones de poder y de las contradicciones entre los ideales sociales y los personales”, recuerda Sara Velasco.
Autonomía e independencia, proyectos y realizaciones propias (empoderamiento individual) y red y apoyo social (empoderamiento colectivo), son algunos de los beneficios característicos de la igualdad que impactarían positivamente en la salud de las mujeres.
Fuente

¿Qué te parece si te suscribes al blog? Recibirás gratuitamente las novedades en tu correo y podrás darte de baja cuando quieras. Lo puedes hacer desde el apartado "Seguidors" que encontrarás en el margen superior derecho del blog. ¡Muchas gracias!

dimarts, 29 de maig de 2012

"Evelyn" o el poco valor de las mujeres en algunos países


Isabel de Ocampo debuta en la dirección de largometrajes con una película, “Evelyn”, sobre la trata de mujeres. Coescrita con Juan Manuel Romero, la película –se estrena el 8 de junio- es una producción de La Voz Que Yo Amo y Colomo.

Muestra el proceso psicológico y emocional de una joven peruana, que viaja a España donde le han prometido un trabajo, y que muy pronto descubre que ha sido víctima de un terrible engaño. Evelyn se convierte en una esclava, obligada a prostituirse y sin posibilidad de escapar. El filme retrata, además, el mundo que rodea todo ello, no solo a los proxenetas, sino también al resto de personas que viven de este oscuro negocio ilegal. Cindy Díaz es la actriz protagonista, y en el reparto la acompañan Adolfo Fernández, Ari Rubiano, Sari Bibangng y Guadalupe Sancho.

Evelyn es un largometraje que nació después del premiado cortometraje Miente, sobre el mismo tema, y para su elaboración, Isabel de Ocampo y Juan Manuel Romero dedicaron un extenso tiempo a la investigación. Visitaron burdeles, hablaron con mujeres y con proxenetas, conocieron los métodos de corrupción que estos emplean con policías, políticos y otros personajes influyentes… “No entendíamos cómo el ser humano podía ser tan cruel y, sobre todo, no entendíamos cómo las mujeres podían participar en ese abuso a gente pobre”, asegura la directora.

¿Es más fácil, o lo contrario, para una mujer realizar la investigación en ese territorio de la prostitución?

Yo creo que en una situación así cada género tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por ser mujer siempre que entraba en un club yo llamaba la atención por mi ‘exceso de ropa’, si hubiera sido un hombre habría pasado más inadvertido, claro. Pero a la hora de hablar con las personas, como hay una cierta tendencia a considerarnos más inofensivas, me daba la sensación de que conmigo se abrían más que con Juan Manuel Romero, el coguionista, por ejemplo. Y en las conversaciones con mujeres, ellas desactivaban el mecanismo adquirido de la seducción y yo las notaba más relajadas y tranquilas conmigo. Y, por lo tanto, más sinceras. También ayuda el hecho de que ni Juan Manuel Romero ni yo éramos periodistas, ni íbamos con la grabadora. No nos interesaban los nombres y apellidos, sino solo la esencia de los sentimientos y de los hechos.

¿Ha sido complicado encontrar financiación para la película?

La mayor dificultad que he tenido no ha venido del género sino de las estrecheces económicas. He producido todos mis trabajos audiovisuales con mi propio dinero y, lo siento, no participo del romanticismo que se le quiere dar ahora a las películas de bajo presupuesto. Rodar con poco dinero, se puede hacer, ¡claro que se puede hacer! Todos los caminos conducen a Roma, pero hay una gran diferencia entre viajar en avión y viajar en patinete. Al final se resiente el equipo que termina cobrando menos de lo que debería.

¿El personaje de Evelyn está inspirado en un caso real?

La protagonista está inspirada en una chica real, aunque ella vivió la experiencia de una manera distinta a como se cuenta en la película. Nosotros teníamos que hacer en el guion un ejercicio de condensación y poner la historia al servicio del suspense.

Hay otras mujeres en la historia, entre ellas, una mujer africana que sufre mucho por la pérdida de su hijo y vive aterrorizada, ¿de dónde surgió?

De una historia terrible que me impactó mucho y que leí en Internet.
El problema de las mujeres nigerianas y el vudú que les hacen... no puedo contestar todo esto sin revolverme en la silla. Las personas de Cruz Roja de Ceuta y del sur de España en general tienen documentados casos aterradores que te dejan alterado varios días. Los viajes atravesando África hasta llegar a Europa plagados de violaciones y atentados físicos y sexuales de todas las clases es auténtico terrorismo. En muchos países las mujeres valen menos que nada. Y por eso me parece doblemente perverso y me cabrea muchísimo que se criminalice y se persiga a las mujeres que ejercen la prostitución en España.

Y el problema de los hijos, ¿cómo es la realidad de este asunto en la vida de estas mujeres?

 (...)Casi el 80 por 100 de las mujeres extranjeras que ejercen la prostitución en España son jóvenes madres de familia. Con el agravante de que hay que sumarle el factor vergüenza, el factor culpabilidad y la exclusión y el rechazo social. Las agentes sociales que trabajan en ONG's encuentran muchos obstáculos para ayudar a estas chicas, porque las familias no llegan a entender el tormento y la tortura a las que son sometidas para poder mandar dinero a casa. Ellos allí, siguen participando de la visión idealizada que tienen a través de la televisión de países como el nuestro. Y salir de la prostitución para ellas supone dejar de mandar dinero a casa. Y entonces, ¿de qué vive la familia? Es una pescadilla que se muerde la cola.

“Evelyn” muestra el mundo que se mueve alrededor de la prostitución.

Nosotros queríamos reflejar las reacciones de la sociedad ante él y mostrar diferentes puntos de vista. Hay distintas mujeres, la que quiere ayudar, la cocinera… La gente cree que la prostitución es un círculo cerrado, pero no. El dinero legal que mueve este mundo es mucho, por eso el tema es tan complejo.

La intención de realismo en la película ¿era prioritaria?

Solamente en el guion, donde fuimos absolutamente rigurosos con lograr una historia veraz y muy documentada. Por poner un ejemplo, yo me negaba a poner el típico policía corrupto porque me parecía un cliché (¡ilusa de mí!) En cuanto a los elementos visuales y sonoros, nada es realista, todo es expresivo.

¿Cuál fue el planteamiento estético, de narrativa visual, de la película?

El planteamiento estético fue muy, muy elaborado. En el sentido formal, la película es poco realista. La dirección artística de Rocío Peña y Carlos Aparicio no recrea un puticlub de verdad. Los de verdad tienen más pinta de hoteles y hostales y son generalmente muy kitsch. El club de nuestra historia es una geografía mental de la protagonista. Los colores, las paredes, la gotera, los elementos decorativos, el espejo, etc., todo forma parte de un nivel metafórico que, sin desviar la atención de la historia están ahí para arroparla. La metamorfosis que sufre la protagonista se cuenta a través de la caligrafía que va trazando la cámara, y la magnífica y arriesga música de Antonio Escobar describe a la perfección ese paisaje subconsciente con elementos experimentales como versos budistas del revés unidos a un uso claustrofóbico del sonido. José David Montero, el director de fotografía que también operó la cámara hizo un exquisito trabajo, no sólo en cuanto a la poética luz que acompaña el viaje de Evelyn sino a través de los encuadres que también nos van mostrando gradualmente la discordancia y los desequilibrios que la van llevando de un lugar a otro de la mente. Y por último en montaje, con la gran Mapa Pastor nos centramos en recuperar el suspense y el pulso narrativo que tenía el guion y eliminar todo aquello que no contribuyera a mantener en vilo al espectador durante toda la película. El típico ejercicio de eliminar lo (que 
‘ellos’ se empeña en llamar) accesorio, en el que los directores nos queremos cortar las venas y los montadores... yo creo que disfrutan, fíjate lo que te digo... (¡es broma!). La verdad es que tuve muy buena suerte con el equipo.

Este problema no se ha visto a menudo en el cine, ¿a qué cree que se debe?

No lo sé. Para mí fue fácil, por empatía, pensé en cómo reaccionaría yo. Para un hombre, seguramente, es más difícil ponerse en el lugar de una chica que pasa por eso.

Fuente


¿Qué te parece si te suscribes al blog? Recibirás gratuitamente las novedades en tu correo y podrás darte de baja cuando quieras. Lo puedes hacer desde el apartado "Seguidors" que encontrarás en el margen superior derecho del blog. ¡Muchas gracias!

dilluns, 28 de maig de 2012

El parto es nuestro


Una mujer embarazada no es una enferma. Sin embargo, la culminación de ese estado, el parto, se ha convertido en un acto muy medicalizado. Quirófanos llenos de personal, bisturís, camillas... Una instrumentalización que en ocasiones deshumaniza uno de los momentos más humanos de la vida: el nacimiento. La lucha por reducir la mortalidad infantil y materna instauró en los hospitales españoles muchas rutinas que favorecían la práctica médica. Y se salvaron vidas. España tiene hoy una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del mundo. Pero aunque la realidad social y médica han cambiado, algunas de esas prácticas perviven a pesar de que con el paso de los años han demostrado ser no solo ineficaces sino incluso perjudiciales. Algunos paritorios españoles todavía abusan, frente a las recomendaciones oficiales, de la episiotomía (incisión en el periné para ampliar la apertura vaginal), los enemas y la oxitocina para estimular las contracciones. Por no hablar de que la tasa de cesáreas supera aún en un 7% lo recomendado por los estándares internacionales.


HEBER LONGÁS / EL PAÍS
Mientras tanto, cada vez son más las madres que quieren terminar su embarazo de manera natural, con la mínima intervención posible. Eso implica desde elegir la postura menos incómoda para dar a luz hasta decidir si quiere anestesia epidural. Se trata, tal y como aconsejan los expertos, de dar libertad para lograr un parto respetuoso con el proceso fisiológico y lo menos instrumentalizado posible; eso sí, con garantías. Para evitar la medicalización excesiva desarrollada durante años, el Ministerio de Sanidadaprobó en 2007 la Estrategia de Atención al Parto Normal, un documento dirigido a profesionales y centros de salud. Su avance, sin embargo, es lento y desigual.
El primer estudio sobre la evolución de la estrategia, elaborado en 2011 y pendiente de publicación, muestra que, a pesar de la recomendación, en el 53,3% de los partos de inicio espontáneo aún se administra oxitocina durante la dilatación —algo que solo se aconseja en el 10% de los casos—. Y en el 41,9% se practica la episiotomía, aunque solo se recomienda en el 15% de los partos. Hábitos arraigados que cuesta alterar.


H. L. / EL PAÍS
Isabel Espiga, coordinadora institucional del plan de Sanidad, reconoce que aún falta mucho para desterrar por completo ciertas prácticas. “Esto es un cambio de paradigma y exige tiempo”, dice. Por eso, la implantación es tan desigual entre regiones, hospitales e incluso dentro de un mismo equipo médico. El cambio no es solo de modelo asistencial, también de mentalidades que asocian el parto poco intervenido con un acto tremendamente doloroso y traumático propio de otra época. “Respetar el proceso natural es beneficioso para la mujer y para que la criatura tenga una bienvenida al mundo menos traumática. Pero para eso hay que dar a las mujeres los cuidados necesarios para que puedan desarrollar su potencial en el parto”, dice Espiga.


H. L. / EL PAÍS
No se trata de sufrir por sufrir. Ni de abandonar a la mujer. Sino de guiarla para que tenga el mejor parto posible. Sin olvidar que los partos más intervenidos suelen tener más consecuencias para la salud, y procesos de recuperación más largos. “La parturienta es una persona sana. Introducirla en un proceso de medicalización excesiva le da todos los problemas asociados a los procesos médicos”, incide Francisco José Pérez, responsable del programa de humanización de la atención perinatal de Andalucía. “El parto, en principio, es un proceso fisiológico normal para el que la especie humana está preparada; por eso no es admisible medicalizar cuando no hace falta”, afirma.
García explica que no se refiere a dejar de lado prácticas que la evidencia científica ha demostrado como positivas. Sino a evitar aquellas que se hacen y son dañinas. La episiotomía, por ejemplo, solo está recomendada para partos con problemas o en los que el bebé es muy grande. A pesar de eso, ratifica Espiga, se extendió de forma preventiva porque se pensó que evitaba desgarros, aunque en realidad los favorece. En el 4,7% de los partos que la utilizan se producen desgarros de tercer y cuarto grado —que pueden causar desde incontinencia urinaria hasta dificultad en las relaciones sexuales—, frente al 1% en partos sin episiotomía, según los datos de Sanidad. Lo mismo ocurre con el rasurado púbico, que no solo no previene infecciones (como se pensaba) sino que las favorece.
¿Está la epidural reñida con el proceso fisiológico del parto? Los expertos recomiendan que debe ponerse solo cuando la mujer lo requiera. Y eso en España es la mayoría de las veces (el 72,2%). “Además, debe informarse a la mujer de que hay otros medios para combatir el dolor: masaje perineal, que la mujer pueda caminar y tener acompañamiento, acupuntura...”, dice Espiga.
Rebeca Plías eligió esta anestesia en el primero de sus embarazos. En el segundo, hace un año, prefirió un parto sin ella. “Fue muy satisfactorio, para mí y para mi pareja, que me acompañó en todo momento”, explica. Esta mujer de 35 años se había preparado, había leído todo lo que caía en sus manos y quería un parto no instrumentalizado. Pudo conseguirlo, caminó por los pasillos del hospital, escogió la postura — “Yo parí medio sentada medio agachada”, ríe— y nada más dar a luz experimentó el contacto piel con piel con su niño. Una práctica que los expertos definen como “fundamental” para favorecer la lactancia materna y el vínculo madre-hijo, pero que solo se hace en el 50% de los casos. Plías está contenta con sus dos partos. “Ambos fueron buenas opciones”, dice.
Claudia Pariente, coordinadora de comunicación de la asociación El Parto es Nuestro, afirma que todas las elecciones son respetables. “Hay solo dos maneras de atender un parto: bien y mal. La buena aplica las recomendaciones científicas y los protocolos acordados; la mala supone seguir usando protocolos antiguos que no se rigen por la evidencia científica y que ponen en riesgo al bebé y a la madre”, dice. Explica que su asociación no habla de parto natural, sino de parto normal frente a parto intervenido. “Hablar de parto natural puede evocar cierto naturismo; y no es en realidad así. Eso lleva a las mujeres a creer que parir normal es hacerlo sin epidural, cuando de lo que se trata es de no medicalizar innecesariamente el parto”, explica. Pariente sostiene que en España aún queda mucho por hacer, está la teoría, pero falla la práctica.
Y uno de los principales fallos, explica Longinos Aceituno, responsable de la maternidad del hospital de Huercal-Óvera (Almería), es que muchas mujeres llegan al parto desinformadas. “Algunas no conocen que hay otras formas de combatir el dolor, lo que les lleva a pedir la epidural con ligereza. Otras tienen miedo y desean que su parto sea corto, lo que implica más intervención”, dice. Su hospital pionero en implantar programas de parto fisiológico, que se han ido extendiendo hacia otros muchos lugares. La clave de todos es que se intervenga lo menos posible. “Algunos de los que defienden el parto medicalizado dicen que es porque es más seguro, pero no es cierto. Si a la mujer no le hace falta oxitocina, por ejemplo, por qué ponerla”, plantea.
El ginecólogo pone un ejemplo gráfico: la típica imagen de una mujer pariendo en la cama (o en el quirófano) boca arriba —lo que se conoce como litotomía— y con las piernas en alto. Una postura que en realidad se ha demostrado poco adecuada para el parto, porque dificulta la capacidad de la expulsión.

La mujer sigue pariendo tumbada boca arriba, a pesar de que es la peor postura
Olga López, supervisora de paritorios del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, cuenta que en sus paritorios las mujeres pueden elegir la postura que más les conviene. Pueden hacerlo incluso si se les aplica anestesia epidural (cuando tienen más problemas para expulsar) porque la práctica ha demostrado que hay algunas posiciones que pueden adoptar. Además, están empezando a introducir otros elementos, como la aromaterapia o la música. “Intentamos crear un clima donde la pareja esté a gusto. Con habitaciones agradables en las que se puede poner música, graduar la luz. Allí las mujeres van dilatando, paren y luego hacen el puerperio inmediato. Todo en el mismo espacio”, explica. Algo vital, según los expertos. Porque uno de los peores lugares para parir es, precisamente, un quirófano con luz, incómodo y rodeado de gente. Un ambiente que, unido a los nervios, favorece la segregación de adrenalina, que combate la oxitocina y dificulta el proceso.
Para López, una de las claves para que el proceso sea más humano es que, como el suyo, sean las matronas quienes dirijan los paritorios en vez de ginecólogos. “Es una forma de hacer el momento más íntimo y favorecedor”, dice. Aunque a dos pasos hay un equipo médico de apoyo.
La escritora Laura Gutman, que ha tratado en distintas ocasiones el tema del parto fisiológico, destaca esa importancia de la intimidad en el proceso. Para ella, los partos deben producirse en un lugar “femenino y acogedor” y estar asistidos por alguien que conozca y quiera a la mujer, y que la ayude a afrontar el trabajo del parto. “Si preguntáramos cómo habría que tener la primera experiencia sexual, ¿qué responderíamos? ¿En un hospital monitoreado por médicos? ¿o en la intimidad del cariño, la paciencia, la entrega, el dolor y el amor?”, plantea.
Clara Campos quizá se hubiera planteado acudir a un hospital —de hecho existen casos de turismo de alumbramiento, madres que se trasladan a hospitales con programas de parto respetado para dar a luz allí—, pero las opciones que halló no le convencieron. Así, escogió dar a luz en casa. “Y fue estupendo. Caro pero maravilloso”, afirma. Y casos como el de Campos, que huyen de la oferta pública, se dan. Algunos por decisión convencida. Otros por falta de opciones.
Aceituno y López explican que lo más importante es dar a luz en un entorno especializado que permita reaccionar pronto. “Hay que tener cuidado; por eso lo más adecuado es ir a un hospital que tenga un programa de parto respetado. Se puede parir como en casa, pero con la seguridad de un centro médico con personal específico”, dice López.
El parto en casa es una opción minoritaria en España, pero en otros países, como Holanda, se ha normalizado y es una prestación pública más. Eso sí, con personal y medios especializados. Al mismo ritmo están proliferando en Francia y Reino Unido casas de nacimiento, centros cálidos dotados de personal y medios ideados solo para partos. Opciones que tratan de dar respuesta a una necesidad: la de decidir sobre el embarazo y el parto. Normal o instrumentalizado. Y que sea la mujer la que decida cómo lo quiere vivir.

diumenge, 27 de maig de 2012

Hannah Arendt (1)




Hannah Arendt, nacida como Johanna Arendt (Linden-Limmer, hoy barrio de Hanóver, Alemania, 14 de octubre de 1906 – Nueva York, Estados Unidos, 4 de diciembre de 1975), fue una filósofa política alemana de origen judío, una de las más influyentes del siglo XX.


La privación de derechos y persecución en Alemania de personas de origen judío a partir de 1933, así como su breve encarcelamiento ese mismo año, contribuyeron a que decidiera emigrar. El régimen nacionalsocialista le retiró la nacionalidad en 1937, por lo que fue apátrida hasta que consiguió la nacionalidad estadounidense en 1951.


Trabajó, entre otras cosas, como periodista y maestra de escuela superior y publicó obras importantes sobre filosofía política; sin embargo, rechazaba ser clasificada como «filósofa» y también se distanciaba del término «filosofía política»; prefería que sus publicaciones fueran clasificadas dentro de la «teoría política». Arendt defendía un concepto de «pluralismo» en el ámbito político. Gracias al pluralismo, se generaría el potencial de una libertad e igualdad políticas entre las personas. Importante es la perspectiva de la inclusión del Otro. En acuerdos políticos, convenios y leyes deben trabajar a niveles prácticos personas adecuadas y dispuestas. Como fruto de estos pensamientos, Arendt se situaba de forma crítica frente a la democracia representativa y prefería un sistema de consejos o formas de democracia directa.


A menudo, continúa siendo estudiada como filósofa, en gran parte, debido a sus discusiones críticas de filósofos como Sócrates, Platón, Aristóteles,Immanuel Kant, Martin Heidegger y Karl Jaspers, además de representantes importantes de la filosofía política moderna como Maquiavelo y Montesquieu. Precisamente gracias a su pensamiento independiente, la teoría del totalitarismo (Theorie der totalen Herrschaft), sus trabajos sobre filosofía existencial y su reivindicación de la discusión política libre, tiene Arendt un papel central en los debates contemporáneos.


Como fuentes de sus disquisiciones Arendt emplea, además de documentos filosóficos, políticos e históricos, biografías y obras literarias. Estos textos son interpretados de forma literal y confrontados con el pensamiento de Arendt. Su sistema de análisis —parcialmente influenciado por Heidegger— la convierte en una pensadora original situada entre diferentes campos de conocimiento y especialidades universitarias. Su devenir personal y el de su pensamiento muestran un importante grado de coincidencia.

http://www.observatorio-arendt.org/wp/?p=1820 
http://es.wikipedia.org/wiki/Hannah_Arendt



¿Qué te parece si te suscribes al blog? Recibirás gratuitamente las novedades en tu correo y podrás darte de baja cuando quieras. Lo puedes hacer desde el apartado "Seguidors" que encontrarás en el margen superior derecho del blog. ¡Muchas gracias!

dissabte, 26 de maig de 2012

Toklas y Stein: mecenas más allá del nazismo





En "Dos vidas", Janet Malcolm indaga la experiencia de las escritoras estadounidenses Gertrude Stein (1874-1946) y Alice Toklas  (1877-1967) mecenas de íconos modernistas y miembros de la Generación Perdida como Picasso o Hemingway- e intenta develar cómo dos mujeres judías, que además eran pareja, pudieron vivir idílicamente en la Francia ocupada por los nazis.
El texto de Lumen es una mezcla de periodismo, crítica literaria y biografía que reúne los artículos escritos por Malcolm para The New Yorker sobre esta peculiar pareja, donde Toklas funcionaba como asistente y musa de una Stein que se autoproclamaba artista genial y encabezaba las tertulias de los años 20, cuando París era una fiesta (...)..
Malcolm desmadeja el complejo vínculo entre estas mujeres y el esnobismo de una época: Stein, la menor de una familia judía acomodada que vive de rentas, fascista y dama del modernismo anglosajón era cálida, divertida, la mecenas que creó una exitosa galería de arte moderno (Matisse y Cezanne eran amigos personales); Toklas era la personalidad oscura y celosa, siempre dos pasos por detrás de su amante.
La subjetividad se ramifica con el repaso de publicaciones póstumas como los poemas eróticos que Stein le dedicó y la novela "Q.E.D" donde narra su primer amor; charlas actuales con ex amigos y allegados (la mayoría cortó vínculos con la pareja) y textos muy ilustrativos donde sus contemporáneos las describían (...)


El libro suma documentos fotográficos: la pareja en el piso de la rue de Fleurus, en 1922; el rostro enorme de Stein fotografiado por Man Ray, delante del óleo en que la retrató Picasso; ambas caminando risueñas por una callecita del poblado de Culoz en los 40, no se aclara si antes o después de la liberación.
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) las alcanzó en la campiña francesa, donde escaparon a las deportaciones y el horror sin necesidad de ocultarse, "todos las conocían y querían", señala Malcolm en un pasaje del libro, incluso figuraban en la guía telefónica.
Entre los motivos que expone para que dos mujeres judías ya maduras hayan vivido cómodamente en el epicentro francés del genocidio nazi -su bucólica casona estaba a pocos kilómetros de Vichy, central administrativa del nacional socialismo en Francia- cuenta su amistad con miembros de la ultraderecha, su simpatía por el franquismo y afinidad por colaboracionistas de alto rango.
Ya en el piso de Montparnasse -donde 20 años antes recibían amigos artistas, buscavidas y expatriados- habían tutelado al poeta experimental Ezra Pound (1885-1972), fanático de Mussolini.
Fue en esa época que iniciaron su amistad con el historiador Bernard Fay, hombre cercano a Philippe Petain -jefe de Estado francés durante la ocupación nazi- quien les garantizó alimento y calefacción en esos años.
Devoto traductor de la obra de Stein, Fay fue condenado por crímenes de guerra -hizo deportar y enviar a campos de exterminio a unos mil masones-, pero cinco años después escapó del hospital donde estaba detenido con ayuda de Toklas, quien vendió dibujos de Picasso para conseguir el dinero con que se instaló en Suiza.
La investigación de Malcolm trae al ruedo otras figuras peculiares como Ulla Dydo, una reconocida erudita de la prosa críptica de Stein; y Leon Katz, confidente de Toklas tras la muerte de Gertrude, quien aún prepara sus memorias sin publicarlas.
El libro trae, además, uno de los pocos análisis académicos y amenos de "Ser norteamericanos", el texto experimental que Stein escribió a lo largo de ocho años y 900 páginas, y que muy pocos críticos creyeron necesario leer completo a pesar de considerarlo un hito de la vanguardia del siglo XX.
En este tejido de testimonios y datos Malcolm va enhebrando sus propias inquietudes sobre el género biográfico, y así el lector irá encontrando reflexiones sobre la dificultad de ensamblar vida y legado de algún personaje o asistirá a la deconstrucción de algún hecho a partir de nuevos datos. (...)
"Casi todo cuanto sabemos lo sabemos, en el mejor de los casos, de una manera incompleta. Y casi nada de lo que nos cuentan sigue siendo lo mismo cuando se vuelve a contar", reflexiona Malcolm, mientras enfrenta las trampas y espejismos del género, desarma la madeja de una época tumultuosa, el mito montado sobre los felices años 20 y vuelve a rolarla para tejer nuevos matices literarios e ideológicos.
Fuente


¿Qué te parece si te suscribes al blog? Recibirás gratuitamente las novedades en tu correo y podrás darte de baja cuando quieras. Lo puedes hacer desde el apartado "Seguidors" que encontrarás en el margen superior derecho del blog. ¡Muchas gracias!

Lise Meitner, la científica que descubrió la fisión nuclear


La mujer menuda que consiguió escapar de los nazis. La física responsable de la fisión nuclear. La madre judía de la bomba atómica y, al mismo tiempo, la única científica que no quiso colaborar en el proyecto Manhattan. Lise Meitner fue toda una celebridad después de la Segunda Guerra Mundial, una heroína a la altura de Eleanor Roosevelt. Y, sin embargo, a día de hoy apenas se la conoce. En la literatura general su trabajo pionero en la fisión nuclear es escasamente mencionado y, cuando su nombre aparece, únicamente se habla de su contribución a la física nuclear y solo de manera marginal. Al igual que otras mujeres en ciencia, pareciera que su nombre fuera a desvanecerse. Esta es la historia de una mujer extraordinaria.
Lise Meitner
Maia García
Lise Meitner nació en Viena en 1878 en el seno de una amplia familia judía. Gracias a que en 1867 el Kaiser Franz Josef concedió a los judíos igualdad cívica, Philipp Meitner, padre de Lise, cursó estudios jurídicos, ejerció como abogado, motivó intelectualmente a todos sus hijos y los animó a que siguieran sus pasos. Una vez más se demuestra que, a principios del siglo XX, el apoyo familiar resulta fundamental para que una mujer de su primeros pasos en su desarrollo intelectual.
Planck hizo una excepción aceptando a Lise, pese a ser mujer. Pero el laboratorio al que se unió con su colaborador, Otto Hahn, no podía aceptar más mujeres y Lise tuvo que trabajar en el sótano del antiguo carpintero. Incluso le estaba vedado subir al laboratorio de Otto en el primer piso.
A finales del siglo XIX, la educación en la escuela pública terminaba a los 14 años, y las mujeres en Austria estaban excluidas legalmente de las universidades. Afortunadamente, a finales del s. XIX la necesidad de dispensar atención médica a las mujeres musulmanas de las zonas ocupadas de Bosnia y Herzogovina propició que en 1897 el Gobierno austríaco consintiera que las mujeres cursaran licenciatura de ciencias y letras. Solo cuatro jóvenes aprobaron en 1901 el Matura, el examen de la época; entre ellas se encontraban Lise.
Lise comenzó sus estudios universitarios en 1901. Las clases del físico Ludwig Boltzmann le iniciaron en un mundo que la fascinó. Al no discriminar a las mujeres y aceptar su integración en sus clases, Boltzmann forjó una comunidad científica a la que Lise se unió. Quedó entusiasmada e impactada por la pasión del profesor: su pretensión de interpretar los fenómenos naturales y de predecir fenómenos que nuestros sentidos no detectaban.
Lise despuntó prematuramente. En 1905, en sus prácticas de la universidad explicó un experimento realizado por Lor Rayleigh que el británico no conseguía entender, y predijo otros fenómenos. La ampliación de este trabajo le supuso el grado de doctora en 1906. Pero, a pesar de sus éxitos, una científica no tenía mucho futuro en Viena, así que decidió mudarse a Berlin y seguir sus estudios en radioactividad.
En Berlin pidió permiso a Max Planck para asistir a sus clases. Si bien Planck sostenía que, por norma general, las mujeres no debían acceder a la universidad, consideraba oportuno permitírselo a aquellas que tuvieran un talento extraordinario, y no tardó en reconocérselo a Lise. Le permitieron también trabajar en un laboratorio donde conoció a Otto Hahn cuando él pidió voluntariamente colaborar con ella, y comenzó así una amistad que duró 30 años. Solamente había un problema: el laboratorio no podía aceptar más mujeres y Lise tuvo que trabajar en el sótano del antiguo carpintero y utilizar los servicios del restaurante que había en frente del instituto. Incluso le estaba vedado subir al laboratorio de Otto en el primer piso.
En 1908 Hahn y Meitner descubrieron el actinio. Formaron una pareja muy productiva. La complementariedad de los conocimientos químicos de Hahn y de los físicos de Lise posibilitaba la preparación de muestras, su medición e interpretación de los resultados. Ya ese mismo año publicaron tres artículos importantes a los que siguieron otros seis en 1909.
Como no recibía ninguna compensación económica, su trabajo era financiado por su padre, lo que tenía como consecuencia que viviera en una habitación de una residencia de señoras sin cuarto de baño. Aunque echaba de menos Viena, en Berlín sintió que crecía.
Éxitos en desigualdad
En 1912 se construyó el Kaiser-Wilhelm-Institut para física, precedente de los famosos Institutos Max Planck. Recibieron una oferta desigual: ofrecieron a Hahn un puesto de joven científico; para Lise reservaron una colaboración gratuita. 1913 fue un buen año para Lise: Max Planck la nombró la primera ayudante de científico en Prusia y consiguió su primer sueldo, muy por debajo del de Otto. Consiguieron juntos también su primera sección de radioactividad, el laboratorio Hahn-Meitner.
En 1912 se construyó el Kaiser-Wilhelm-Institut para física, precedente de los famosos Institutos Max Planck. Recibieron una oferta desigual: ofrecieron a Hahn un puesto de joven científico; para Lise reservaron una colaboración gratuita
El 28 de Julio de 1914 comenzó la primera de las guerras que vivió Lise. Simultaneó su colaboración con el hospital Lichterfelde como técnica de rayos-X y el mantenimiento del laboratorio en el que, ya sola porque no disponía de personal, prosiguió sus investigaciones sobre el uranio. En 1917 consiguió la creación del Laboratorio Meitner y perfeccionó la técnica de preparación de muestras de Otto Hahn. En 1918 mandaron conjuntamente un artículo sobre el descubrimiento del proactinio en el que consta Hahn como investigador principal. Esta situación era admitida por Meitner como fórmula de agradecimiento hacia Hahn y como manera de compensar la pérdida de años de investigación por su permanencia en el frente de guerra.
Gracias a una invitación de Planck en 1912, Einstein conoció a Meitner, a la que denominaba cariñosamente “nuestra Marie Curie”. En 1919 fue la primera mujer que obtuvo la plaza de profesora de universidad, y la Asociación de química alemana condecoró a Hahn con la medalla Emil Fischer. El tribunal ofreció una copia de la medalla a Meitner pero sin un reconocimiento explícito de su contribución. Lise no dijo nada, simplemente no fue a la ceremonia a recoger su copia.
1932 y 1933 fueron años milagrosos para la física. El descubrimiento del neutrón por Chadwick permitió comprender las partículas que habitaban en el núcleo. Por su parte, gracias al desarrollo de nuevas técnicas, Meitner en esta época detectó por primera vez un positrón (la antipartícula del electrón, que posee la misma masa pero carga opuesta) y avanzó en la comprensión del espectro beta y gamma y las partículas alpha de largo alcance*.

Sólo tres mujeres participaron en esta conferencia científica en Bruselas, en 1933: Meitner, Marie Curie y su hija Irène Joliot Curie./ Wikimedia Commons
Investigando sobre física nuclear en la Alemania nazi
Desgraciadamente, este mismo año el Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP) alcanzó la mayoría parlamentaria y Hitler fue nombrado Reichskanzeler. Einstein estaba en California cuando Hitler llegó al poder. Los periódicos informaron de que era considerado persona non gratapor el Gobierno. Tras haber sido víctima de un brote antisemita en 1920, Einstein no subestimó el peligro y decidió no volver a Alemania, Lise al contrario, si lo hizo.
En 1919 fue la primera mujer que obtuvo la plaza de Profesora de universidad, y la Asociación de química alemana condecoró a Hahn con la medalla Emil Fischer. El tribunal ofreció una copia de la medalla a Meitner pero sin un reconocimiento explícito de su contribución. Lise no dijo nada, simplemente no fue a la ceremonia a recoger su copia.
Comenzó la persecución de los judíos. A pesar de ser no-aria, Lise pudo continuar su trabajo en el laboratorio, pero se le privó del título de profesora. Observaba como, poco a poco, se iba marginando a sus colegas científicos debido a su origen étnico (Frizt Haber fue expulsado de su laboratorio como si fuese un insecto). Sus colegas arios se indignaban en privado, pero no reaccionaban públicamente. Tanto Planck, como Heisenberg y Hahn no estaban cómodos con la situación, pero calculaban que los nazis pronto se volverían más responsables. Meitner recibió en esta época una oferta de trabajo de su amigo Niels Bohr en Copenhague, pero Planck la convenció para que no dejara Berlín ya que su laboratorio la necesitaba.
Toda esta incertidumbre no impidió que Lise siguiera con su trabajo. Con el descubrimiento del neutrón se empezó a especular en la comunidad científica acerca de la posibilidad de crear elementos más pesados que el uranio. Leise convenció a Otto para emprender esa línea de investigación. En aquellos momentos había cuatro grupos potentes en Europa: uno en Gran Bretaña, liderado por Ernest Rutherford; otro en Francia, liderado por Irène Joliot-Curie (la hija de la famosa científica polaca), otro en Italia, dirigido por Enrico Fermi en Italia y el de Berlín encabezado por el dúo Metiner-Hahn. La física nuclear acababa de empezar y se necesitaba mucha gente con talento para entender fenómenos tan sorprendentes como que al colisionar dos protones se desprendieran tres protones, un antineutrino y varios mesones pi (digamos que de la colisión de dos partículas idénticas, el resultado es algo tan poco intuitivo e incomprensible como tres partículas idénticas a las originales y unas cuantas más).
En 1938 la situación política se agravó y Lise perdió su nacionalidad austríaca. Mentzel, nuevo jefe del consejo de investigación, exigió a Hahn, entonces director del instituto, que expulsara a Lise de su trabajo, requerimiento que ejecutó el mismo día. Durante semanas Lise no supo qué hacer. Sus amigos desde el extranjero entendieron que tenía problemas y tanto Paul Scherrer como Niels Bohr trataron de que saliera del país con una invitación formal a colaborar.
Con la llegada de Hitler al poder, Lise pudo continuar su trabajo en el laboratorio, pero se le privó del título de profesora. No paró: investigó con Otto la posibilidad de crear elementos más pesados que el uranio. En 1938 perdió su nacionalidad austríaca; un año después salió clandestinamente hacia Holanda
La alarma saltó cuando decidió aceptar la invitación y el Gobierno alemán le quitó el pasaporte y le prohibió viajar. Sus colegas de Berlín reaccionaron. Hahn, von Laue, Planck y Carl Bosch hicieron lo posible por sacarla del país. En 1939 salió clandestinamente en un tren hacia Holanda. Sin dinero, sola y asustada estuvo esperando meses a que alguna universidad le ofreciera trabajo. Finalmente, se traladó al instituto de Manna Seigbahn ubicado en Suecia. Pero allí lejos de encontrar hospitalidad se encontró con un profesor que le puso todos los obstáculos posibles a su investigación. Tenía el sueldo más bajo del instituto, no se la permitía tener estudiantes (de hecho se sugería a los estudiantes no hablar con ella) y por supuesto le dieron muy pocos recursos para construir un nuevo laboratorio experimental. Pese a todo, como puedo Lise reemprendió sus investigaciones.
Hahn contrató a un nuevo ayudante, Otto Fritz Strassmann, para continuar el trabajo iniciado por Lise. A pesar de la distancia, la correspondencia entre Lise y Hahn fue muy fluida, y se reunieron varias veces fuera de Alemania para debatir resultados y decidir nuevos experimentos. Fritz Strassmann valoró a Lise como el líder intelectual del grupo y comprobó que Otto sin ella se sentía perdido.
En 1902 Hahn y Strassmann realizan un experimento que Lise interpretó como la separación del uranio en dos núcleos menos pesados. Aunque desconocían las causas, publicaron los resultados sin ella. Otto lo justificó por razones de seguridad, ya que no podía publicar con una disidente judía.
Otto_Hahn_und_Lise_Meitner
Otto Hahn no citó sus 30 años de trabajo con Lise Meitner cuando recogió el premio Nobel./ Wikimedia Commons
Ni proyecto Manhattan ni Nobel
Lise y su sobrino Otto Robert Frisch (residente en Copenhague) fueron los primeros en articular y justificar la primera fisión nuclear (la ruptura de un átomo pesado en otros menos pesados y más estables) con la ley del incremento de la masa de Einstein. El artículo fue publicado en Nature y lanzó a la carrera a todos los científicos americanos. A pesar de que a Lise le molestó su exclusión en la publicación experimental, mantuvo su relación con Otto y contestó muy amablemente a todas sus dudas, que ya no eran meramente académicas porque en 1939 Hahn pasó, en secreto, a formar parte de una sección militar. Ese mismo año Alemania se lanzó a la conquista de Europa y en 1940 ya había ocupado Francia, Holanda, Dinamarca, Bélgica y Noruega.
En 1942 se le ofreció participar en un grupo internacional de investigación para conseguir una bomba atómica y terminar con el régimen nazi. A pesar de que le hubiera supuesto una oportunidad para trasladarse desde Suecia a EEUU, dejar ese laboratorio que no la quería y trabajar mano a mano con los grandes cerebros de la época, no aceptó. Dejó sus razones bien claras: no quiso tener nada que ver con una bomba. Ningún otro científico rehusó la oferta.
A finales de 1944 se le concedió el premio Nobel de química a Otto Hanh. Nadie comprendió por qué habiendo sido nominados los dos juntos en 1939 ahora se le concedía únicamente a él. La única explicación fue la afiliación al comité de Siegbahn, el director de su laboratorio, que una vez más hizo científicamente la vida imposible a Lise, aunque nunca se supo si por celos profesionales o prejuicios machistas. Era una época complicada para que Hahn viajara a Suecia y se solicitó que se pospusiera la entrega del premio.
A finales de 1944 se le concedió el premio Nobel de química a Otto Hanh. Nadie comprendió por qué habiendo sido nominados los dos juntos en 1939 ahora se le concedía únicamente a él.  En 1947 Otto Hahn recogió el Nobel y no mencionó en absoluto los 30 años de colaboración que pasó junto a Lise.
En 1945 los aliados entraron en Berlín y detuvieron a todos los miembros delproyecto Urano. Se les trasladó a una granja en Gran Bretaña en la que trataron de conocer el punto en el que se encontraba el desarrollo de la bomba atómica en Alemania. Para ello se les retuvo a todos juntos en una casa llena de micrófonos. En sus conversaciones se grabaron, por un lado, sus intentos de autojustificación al considerar que no les quedaba otra opción que trabajar para el Tercer Reich, y, por otro lado, el convencimiento de Hahn de que él era el único inventor de la fisión y que la hubiera descubierto antes si no llega a ser porque Meitner entorpecía sus experimentos: solo cuando ella se fue, consiguió realizar el experimento que produjo la primera fisión.
Al mismo tiempo, al terminar la guerra en EEUU se produjo una corriente de reconocimiento a la labor de Lise en la fisión. Se la consideró “la madre de la bomba atómica”, título que nunca fue de su agrado, y la prensa sensacionalista comenzó a inventar historias sobre ella. Esta valoración de la figura de Meitner irritó muchísmo a Otto Hahn y consolidó su convicción de que le correspondía la paternidad de la fisión, incluso prescindiendo de Otto Fritz Strassmann.
Mujer del año en EEUU
En 1946 Meitner viajó a EEUU a ver su familia y fue recibida con todos los honores. Nombrada la mujer del año, el premio se lo entregó el presidente Truman. Se desató tal furor que le llegó una propuesta desde Hollywood para una película, que ella no aceptó por “no tener sentido nada de lo que ahí se contaba”.
En 1947 Otto Hahn recogió el Nobel y no mencionó en absoluto los 30 años de colaboración que pasó junto a Lise. Este fue un duro golpe para Lise, y distanció a los dos científicos para siempre. Lise fue entonces consciente de que jamás podría volver a Alemania, que se sentía incapaz de reconocer el país que una vez fue su hogar. Al terminar la guerra, tampoco sus antiguos compañeros trataron de hablar con ella o sugerirla que volviera, a pesar de conocer su precaria situación en Suecia.
Meitner, a pesar de no recibir el Nobel, tuvo muchos otros reconocimientos a su carrera: el premio de la ciudad de Viena a la ciencia en 1947, la medalla Max Planck en 1949, el premio Otto Hanh en 1955, la medalla Wilhelm Exner en 1960, la medalla Dorothea Schlözer de Göttingen en 1962 y muchos galardones más. Así como Einstein rechazó todos los premios que le concedió Alemania, ella los aceptó pensando que era importante para la reinserción del país en una rutina normalizada. En 1966 Hahn, Meitner y Strassman recibieron el famoso premio Enrico Fermi. A pesar de que Otto Hahn intentó que Meitner no recibiera tal reconocimiento, Strassman no lo permitió. En su honor también se llamó Meitnerio al elemento químico 109.
En 1960 se trasladó a Cambridge para estar cerca de su familia y falleció en 1968 a sus 90 años.