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dimarts, 28 de febrer del 2012

Pobreza, ¡tienes nombre de mujer!



                                                                   Stephanie Seguino
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Del 27 de este mes al 9 de marzo, ministros y delegados de la sociedad civil se reunirán en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con motivo de la 56 sesión de la Comisión sobre el Estatus de la Mujer (CEM).

La reunión de este año es especialmente crucial porque evaluará hasta qué punto los gobiernos cumplieron las promesas asumidas en la 52 sesión, que tuvo lugar en 2008, para estimular el financiamiento destinado a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
Stephanie Seguino, profesora de economía en la estadounidense Universidad de Vermont, participará en los debates de la CEM como integrante de un panel sobre experiencias nacionales en la implementación de los acuerdos de 2008.
IPS dialogó con Seguino sobre cómo afectará la actual crisis económica a las mujeres, y sobre el rol de los gobiernos en la elaboración de políticas que promuevan no solo la igualdad sino también un desarrollo sostenible para toda la sociedad.
Los bajos salarios y el desempleo de las mujeres son un problema persistente en todo el mundo desde mucho antes de la actual crisis financiera. ¿Cómo puede el financiamiento de la igualdad de género afrontar estos asuntos?
Resumiendo:
- Utilizando una perspectiva de género al abordar los gastos públicos, así como las políticas antidiscriminatorias.
- Promover la educación de las niñas.
- Realizar políticas para reducir la carga que implican para las mujeres los cuidados de otras personas
- Promover la participación de los hombres en las tareas de cuidado no pagas -como la licencia por paternidad- liberan tiempo a las mujeres para hacer trabajos pagados.
- Invertir en  infraestructuras públicas que mejoren el acceso de las mujeres a la salud -clínicas rurales, personal calificado- y reducen el tiempo que pasan yendo a buscar agua y combustible, o trasladando productos al mercado, las ayudan a participar en actividades productivas.
- Programas de capacitación dirigidos a mujeres, especialmente para puestos "masculinos"
-  Garantías de préstamos en las sociedades agrícolas donde la mujer no tiene acceso a la propiedad de la tierra. 

Aun así, estas medidas serán insuficientes para combatir la desigualdad salarial. Los gobiernos tienen que desarrollar y aplicar firmemente legislación antidiscriminación, y programas de acción afirmativa (...)

La Declaración del CEM de 2008 expresó preocupación por "la creciente feminización de la pobreza". ¿Es esto una tendencia con probabilidades de continuar en el futuro cercano?
Las fuerzas de la globalización continúan presionando a la baja los salarios de los trabajadores (...) Como consecuencia, es probable que las mujeres tengan (peores empleos) en un contexto que tiende a considerar que los hombres se merecen más los puestos laborales cuando estos escasean.
Mientras no resolvamos estas presiones macroeconómicas negativas que enlentecen el crecimiento y causan escasez de empleo y mayor desigualdad, será difícil resolver el problema de la pobreza de las mujeres y de los niños y niñas que tienen a su cargo.
Usted escribió que "esta crisis brinda la oportunidad de repensar el rol del gobierno en la economía". ¿Puede explicar brevemente esa idea?
(...) Primero, los gobiernos (...)deben identificar y aplicar una serie de normas y regulaciones que sean suficientemente flexibles para permitir a las firmas innovar, al tiempo de requerirles a esas empresas que alineen sus objetivos de lucro con el bienestar social (...) Si un gobierno fija e implementa un salario mínimo, las firmas se verán obligadas a innovar para poder competir, lo que es bueno para la empresa, los trabajadores y la sociedad en su totalidad.
Segundo, los gobiernos (deben) invertir en áreas clave para atraer en tropel las inversiones privadas. Como señalé antes, hay parte del gasto público que antes se pensaba como bienestar social, y que en realidad es una inversión en infraestructura social. Por ejemplo, las inversiones en infraestructura y educación son buenas para los negocios porque reducen sus costos. También es bueno para toda la ciudadanía (...)
El concepto de infraestructura social no está bien desarrollado. Es un concepto importante y una vía  para promover la igualdad de género de maneras financieramente sustentables. 

Foto: IPS. La economista Stephanie Seguino


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